Éstos últimos días dejé mi vida a un lado; gritar las injusticias, sentir el miedo llamar, vivir la aventura en cada poro de mi piel, amar por amar...
Éstos últimos días que me he rodeado de faldas "mango", zapatos "nine west", tratamientos de papaya para el cabello y dietas caras (basadas seguramente en antidepresivos), madres solteras, sexo sin corazón, miradas perdidas, tras lentes de sol dolce & gabana de $160.00 (aja! seguro); me doy cuenta que el dinero mueve el mundo, que porque si tienes 20 años y quieres vivir la vida loca, que porque tienes 40 y piensas en esa dulce sonrisa que depende de ti, que porque tienes 80 y no hay nada más para ti.
Y me pregunto... ¿En verdad encajo aquí? Yo que tengo lo que necesito en el corazón, la cabeza y el bolsillo. No pido más... No necesito más, el dinero no lo es todo para mí, me va y me viene!
Pero en realidad, entre más sencilla planeo mi vida alejada de esto, más me doy cuenta que pediré ese dinero que tanto lamento exista.
martes, 21 de julio de 2009
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