"Todos los hombres son iguales", "Lo odio, en verdad lo odio", "No necesito un hombre para ser feliz", "Estúpidos hombres"...
Dicen que cuando el humano puede presentar una fragilidad ante los ojos del mundo, esconde ésta, dentro de un caparazón de tortuga...duro!, inquebrantable, lleno de terquedad, en donde no sólo la fragilidad queda encerrada, sino el humano igual, justo como una tortuga temerosa a ser lastimada.
No es estúpido que una mujer repita esas palabras, las palabras son el caparazón que esconde la fragilidad de éstas:"Todos los hombres son maravillosos", "Lo amo, en verdad lo amo", "Necesito un hombre para complementar la felicidad que la vida me brinda", "Hombres tan bellos". No es estúpido porque al igual que la tortuga pueden ser lastimadas... Lo que es estúpido es creerse las palabras caparazón, como estúpido es olvidar la fragilidad que existe; al igual que la fortaleza que sobresale, como el pico que sostiene en la boca la tortuga, para advertir y seguir el camino.
Fragilidad y fortaleza, como el ying y el yang que conforman lo maravilloso que es ser mujer.
martes, 21 de julio de 2009
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