Oh si te contara todas aquellas desventuras que he tenido en la vida, si te dijera que por costumbre antes de ir a la cama lloro en silencio cuestionando mi propia existencia y que irónicamente todas esas preguntas terminan en una sóla respuesta: "a la mierda con el mundo".
Y efectivamente, termino mandando a la mierda todo y es cuando por arte diabólico también termino sintiendo que antes de que yo fuera dictadora en mi simple vida, la vida ya me había exiliado irremediablemente, o en palabras anteriores que yo termine en la mierda antes que todos. Entonces aquello que clínicamente se llama depresión se transforma en un orgullo exacerbado, por mi soledad, por mi cobardía(¿valentía?) y por mis ganas insaciables de ser amada mas no de amar.
Porque una persona como yo que teme a la vida y que reta a la muerte jamás podría sentir aquello que describe Neruda con un "quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos" pues los cerezos sólo existen a través de mis pinturas gastadas y de mis desequilibrios emocionales, cuando a veces veo películas en donde todo termina en boda y yo tacho a los demás asistentes de ignorantes por satisfacerse con un final feliz y no por el comienzo en la vida de los protagonistas.
Pero ese desequilibrio es lo que me mantiene viva, de algún modo eso me parece mas excitante que vivir en una casa de dos pisos, con un esposo, dos hijos o un perro, o de mantenerme a base de café y cigarrilos; estoy en un punto donde la calle me parece el lugar idóneo para ser amada y el hogar para llorar en silencio, donde mis paredes se adornan con viejos cuadros de la adolescencia y bajo la almohada se conservan cartas de amor amarillentas porque de amor estoy vieja...

1 comentario:
mmm me sonó a la Denisse de la prepa que raro...jejeje te amo muy bueno niña
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