Puedo entender el miedo que sentiste un día al cruzar la calle.
Puedo entender el miedo que te provoca la altura,
el miedo a ser lastimado.
Quiero comprender el miedo que tienes a vivir
y el miedo a la gente tan diferente y extraña a ti;
porque todo es ajeno a tu vida,
porque todo lo que viviste fue "normal",
a tus ojos y los ojos de aquellos que te determinaron y etiquetaron.
Pero no puedo entender en el virus que te has convertido, llenando a todos de tu amargura,
vaciandote día a día de sabor, de color, de amor...
jueves, 22 de enero de 2009
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