lunes, 17 de noviembre de 2008

deseo

Sé que estoy dormida, es ese momento en que estás por tomar un poco de aire de consciencia, de realidad, de dejar el estado de incubación, de congelación, de dejar los sueños y sí así precisamente comprendo que estaba soñando, soñaba contigo, con tu presencia a la que estoy tan acostumbrada de tantas noches, así con todo mi ser deseo de nuevo tu presencia. Mi corazón a estas horas de la mañana no sabe ni que es corazón, ni cuál es su función en mi vida, pero ya te llama con tanta fuerza a ti y todo lo que eres....mis labios te buscan entre sueños y realidad, la fortaleza de tus brazos, la delicadeza de tus dedos, el calor de tu boca, tu cuerpo, la firmeza de tus piernas, la sobriedad de tus cejas, la lujuria de tus labios, el amor acumulado en tu pecho y la profundidad y tristeza de tu mirada.
Se acumula mi deseo, mi necesidad en el alma, en el sueño, en el cuerpo, de ese momento, de ese crecimiento de lo que llaman "felicidad", quiero el momento y el lugar, la blanquedad de mi habitación, la transparencia que brinda el ventanal a nuestro amor hacia la ciudad, hacia el mundo, quiero el calor de la cama, quiero el segundo en que tu mirada encuentre la mía, quiero la esencia del café que trajiste a la cama, quiero la melodía de tu voz...Cierro más mis ojos, tan fuerte, aprieto mis puños con el edredón entre mis dedos y corre una lágrima sobre mi mejilla porque así deseando, de un sólo brinco y sin percatarme, ya no estoy dormida, no más...he dejado los sueños, la inconsciencia, he llegado a la realidad, a la consciencia y sé que no estás... no está tu presencia ni todo tú, no hay momento, ni lugar, no hay esencia, ni melodía, ni sentimiento, ni nada...sólo éste deseo incontenible que no sé cuando parará

No hay comentarios: